martes, 27 de noviembre de 2007

Con otra mirada




Siempre vemos y miramos igual. No somos originales. Con los ojos y hacia delante, hacia detrás, hacia un lado o hacia otro. Pero, ¿qué tal si probamos a mirar diferente? Te propongo un juego: tenemos que buscar algo o alguien que mire por nosotros.

He pensado en el agua, es muy sabia a pesar de ser insípida y transparente. Me enseña cómo ve el una luz que puede ser perfectamente sus sol. Y, de repente, se antepone una mano, o no, nos invaden. Pobre agua está loca, muy loca. Es lo que hace ser tan poco original y diferente. Siempre se comporta y está igual: o caliente o fría, nada más.

Nos puede también ayudar a mirar el cristal. De una mesa o de una ventana, eso da igual. Lo mismo nos de da uno que otro, que los dos. Desde una ventana miramos y vemos una clínica, nubes y el cielo. Hay sol y nubes, claros y sombras, y todo ello da una aspecto magnífico a nuestra visión. Gracias a la fotografía lo podemos plasmar y ver y recordar siempre que queramos. Volvemos al cristal y esta vez un simple árbol, pero no es tan simple porque yo no lo veo ni lo miro es su reflejo en mi cristal. De nuevo, sol y nube, claros y sombras.

La sombra nos nubla y el sol se apaga. Ya hemos visto, ya hemos mirado. Terminemos que el juego ya ha acabado. Nos hemos cansado pero ha valido la pena. Mirar por mirar es tan simple. Mirar por mirar no nos hace ser diferentes. Lo que marca la diferencia es lo que nos ha enseñado este juego. Se puede mirar diferente si quieres y sabes cómo. Yo te lo he dicho. ¿Juegas?

Conociendo Pamplona


Cualquier momento es bueno para saber más del lugar que te acogido, del lugar en el que vives cada día. Esta vez la excusa: un concurso de fotografía. Y pensando y no parando de pensar, se me ha ocurrido que podría visitar el centro para ver cómo ha cambiado. Así. He caído en la cuenta que junto a las antiguas y míticas murallas han construido una estación de autobuses moderna y propia del siglo XXI. La clásica ya ha quedado antigua y hay que dejar paso a nuevas generaciones.Porque Pamplona está cambiando y sólo tienes que mirar a tu alrededor para darte cuenta. El Baluarte, El Corte Inglés… Muchas cosas que nos recuerdan el tiempo en el que vivimos. Pero lo increíble es que al lado de tanta modernidad podemos seguir contemplando lo que fue Pamplona. Todas esas construcciones antiguas que hacen de esta ciudad, una ciudad histórica. Histórica con muchas batallas y logros a sus espaldas.Debemos aprovechar cualquier momento, segunso, que se nos preste para saber más de lo que nos rodea. Bien sean personas o lugares. Y es que estamos tan atareados y concentrados en nuestro propio ombligo que no somos capaces de ver más de cinco palmos por delante. Hay muchas cosas cerca y que están por descubrir. Tal vez este concurso me haya servido para concienciarme con ello y no sólo ver, sino mirar, fijarse, pensar, escuchar, enteder.