miércoles, 31 de octubre de 2007

Aires de Pasado



Cruzar el umbral de su puerta es volver al pasado, trasladarse a una época antigua. Qué pena que ya no se lleve comprar en mercados. Las grandes superficies le pisan los talones pero es así, la vida cambia y pasa muy deprisa. Quién le iba a decir a nuestras abuelas que aquellos puestos y aquellas mujeres que vendían sus productos poco a poco iban a ir dejando paso a los tan impersonales supermercados. Ya no se lleva ir al mercado y preguntar: ¿qué tal le va la vida Don Genaro? O ¿cómo va la mañana Asunción?




El mercado era mucho más que comprar y vender. En un mercado se hacían amistades y se conocían unos a otros. Aun así, el mercado de Santo Domingo sigue respirando esos aires nostálgicos. Todavía hay personas que se resisten a dejar de ir. Quieren seguir comprando, seguir haciéndose compañía unos a otros. La herencia de nuestros abuelos podía ser continuar conservando estas costumbres. Ir a un mercado, preocuparnos por los que nos venden la comida.






La vida sigue su camino y paralela existe un mundo mucho mejor que esos que se imaginan en las películas con coches que vuelan y edificios enormes. En todas las ciudades hay un mundo particular que vive independiente al paso de la ciudad. Un mundo donde se ayudan unos a otros, donde la simple pregunta, ¿qué tal estás?, no es tan simple. Un mundo donde hasta el más pequeño se siente el más grande. Y ese mundo en Pamplona se llama Mercado de Santo Domingo.








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